Tu óptico-optometrista te recomendará cada cuanto tiempo deberás revisar tu vista para detectar posibles cambios refractivos o prevenir otros problemas de salud ocular.
La frecuencia para revisar la vista dependerá bastante de la edad y de si tienes problemas visuales previos. Aquí tienes una guía general:
Niños
• 0–3 años: Anualmente, revisiones básicas en controles pediátricos.
• 3–5 años: al menos una revisión completa antes de empezar el curso escolar, a ser posible con control de fondo de ojo en los servicios oftalmológicos y seguimiento a través de tu óptico-optometrista.
• 6–18 años: Anualmente, especialmente si usan gafas, a través de tu óptico-optometrista. Prestar especial atención al control de miopía infantil y a la detección de posibles alteraciones de la visión binocular.
Adultos jóvenes (18–40 años)
• Si no hay problemas: Imprescindible, cada 2 años. Recomendable: Anualmente, a través de tu óptico-optometrista.
• Si usan gafas o lentillas: Imprescindible, anualmente. Recomendable: cada 6 meses.
Adultos (40–60 años)
• Si no hay problemas: Imprescindible, cada 2 años. Recomendable: Anualmente, a través de tu óptico-optometrista.
• Si usan gafas o lentillas: Imprescindible, anualmente. Recomendable: cada 6 meses.
• Aquí empieza a ser más común la presbicia (dificultad para ver de cerca). En cada revisión, te deberán comprobar posibles dificultades en visión próxima.
Mayores de 60 años
• Como mínimo: Anualmente, a través de tu óptico-optometrista.
• Mayor riesgo de patologías oculares como glaucoma, cataratas o degeneración macular, que, en el caso de sospecha, serán derivadas a los servicios de oftalmología para su tratamiento.
Importante: Independientemente de la edad, deberías revisar tu vista lo antes posible si detectas algún síntoma como:
• Visión borrosa o doble.
• Dolores de cabeza frecuentes.
• Dificultad para enfocar.
• Cambios repentinos en la vista.